La ruta de la tapa recupera este año recetas familiares, con una treintena de establecimientos participantes. Cada local ha recuperado una elaboración propia o de su entorno, en lugar de presentar una propuesta de nueva creación.
El objetivo es diferenciar la ruta de otras citas gastronómicas y poner en valor el recetario local, mucho menos conocido que el de las comarcas vecinas. Varios participantes han tenido que reconstruir recetas a partir de apuntes familiares.
La ruta se celebra durante dos fines de semana y cada tapa maridada con una bebida mantiene un precio único, de forma que el público pueda recorrer varios establecimientos sin que el coste sea un impedimento.