La comarca ha cerrado el año con un incremento de población por tercer ejercicio consecutivo, según los datos del padrón. El aumento se concentra en los municipios de la franja costera y en las pedanías que tienen acceso rápido a la autovía, mientras que los núcleos del interior mantienen sus cifras o pierden ligeramente.
El perfil de los nuevos residentes es mayoritariamente familiar y con trabajo en las ciudades cercanas, lo que explica el tirón de las zonas mejor comunicadas. Los ayuntamientos han empezado a notar esa presión en la demanda de plazas escolares y de servicios deportivos.
Los técnicos municipales advierten de que el crecimiento obliga a revisar los planes urbanísticos, porque la mayoría se redactaron para escenarios de población estancada y ya están al límite en suelo residencial.