La exposición de fotografías históricas que puede verse estos días es algo más que una colección de imágenes antiguas. Es una explicación visual de cómo la comarca pasó de una economía industrial a la actual, con todo lo que ese cambio trajo.
Las instantáneas de las fábricas y de las cuadrillas de trabajadores muestran un mundo que desapareció en pocas décadas. Lo llamativo no es la nostalgia, sino comprobar la velocidad a la que se transformó el paisaje y el empleo.
Estas iniciativas tienen un valor que no se mide en visitantes. Permiten que quien llega nuevo entienda por qué el núcleo tiene la forma que tiene, y por qué hay oficios y calles con los nombres que llevan.