Un recorrido por las calles del centro permite descubrir que buena parte de sus nombres no son casuales: proceden de los oficios y gremios que ocuparon esas mismas manzanas durante siglos. Las menos evidentes son precisamente las más antiguas.
Las vías que llevan nombre de oficio señalan el lugar exacto donde se concentraba esa actividad. Es el caso de las calles donde se instalaban los que trabajaban el hierro o el cuero, que ocupaban las zonas con menos humedad.
Otras denominaciones han cambiado varias veces con el tiempo, en función de los acontecimientos del momento. Reconstruir esos cambios es posible gracias a los libros de actas municipales, que recogen cada modificación.