El producto de la huerta vuelve al recetario de los restaurantes de la comarca, con variedades locales que habían desaparecido de las cartas por falta de un suministro estable. El cambio ha sido posible gracias al acuerdo con varios productores de la zona.
Los cocineros señalan que el problema nunca fue la calidad del producto, sino la irregularidad en las entregas. Con un calendario de suministro acordado, pueden planificar las cartas con antelación.
El acuerdo incluye la recuperación de variedades que se cultivaban tradicionalmente y que se habían dejado de plantar por su menor rendimiento. Los productores reciben un precio acordado que hace viable mantenerlas.