La rehabilitación de las casas del casco histórico obliga a equilibrar dos exigencias que a menudo chocan: conservar los elementos patrimoniales y mejorar el comportamiento energético de viviendas construidas con sistemas que no contemplaban el aislamiento.
Los técnicos explican que la solución pasa por intervenir por el interior en las fachadas y reforzar la cubierta, que es donde se producen las mayores pérdidas. El cambio de carpintería debe hacerse manteniendo la composición original de los huecos.
El coste medio de una intervención completa en una vivienda del casco supera al de una obra equivalente en un edificio moderno, sobre todo por las dificultades de acceso y por la retirada de materiales, que en muchos casos debe hacerse a mano.